cabacua app uruguay

Cabacua, la app que quiere ponerle precio a la opacidad del supermercadismo uruguayo

Tres ingenieros crearon un comparador con más de 100.000 precios que desafía al sistema oficial Precios.uy. Promete ser gratis para siempre, pero su negocio real apunta a otro lado.

En Uruguay todo el mundo sabe que ir al supermercado duele. Lo que no todos saben es cuánto varía el precio de un mismo producto entre una cadena y otra. Cabacua, una startup montevideana fundada por los ingenieros Joaquín Fernández, Juan Martín Staricco y Santiago Topolansky, se propuso hacer visible esa diferencia. Y lo que encontraron al empezar a cruzar datos les confirmó algo que el consumidor intuye pero rara vez puede demostrar: las cadenas no tienen los mismos precios, y las diferencias son lo suficientemente grandes como para justificar una herramienta dedicada a exponerlas.

La plataforma (disponible como app y en la web) funciona como un metabuscador de precios de supermercados en Montevideo. Hoy registra más de 100.000 precios correspondientes a unos 40.000 productos distintos, recopilados a partir de los catálogos online de las principales cadenas. Podés buscar por nombre, por categoría o directamente escaneando el código de barras del producto que tenés en la mano. La app te muestra en tiempo real cuánto cuesta ese artículo en cada supermercado, y hasta te permite armar un carrito virtual para comparar cuánto te saldría la misma compra en distintas cadenas. Según sus propias estimaciones, el ahorro puede llegar al 30% mensual.

El elefante en la góndola: Precios.uy vs. Cabacua

El Estado uruguayo ya tiene una herramienta de comparación de precios: el Sistema de Información de Precios al Consumidor (Precios.uy), impulsado por el Ministerio de Economía y Finanzas. Pero la diferencia de escala es significativa. Mientras el sistema público releva alrededor de 300 artículos vinculados principalmente a la canasta básica, Cabacua rastrea unos 40.000 productos. El enfoque también difiere: según los fundadores, Precios.uy está pensado más para uso estadístico que para la decisión de compra cotidiana.

Esto plantea una pregunta incómoda: si tres ingenieros con scraping y una API de Mercado Libre pueden armar en meses una base de datos que multiplica por más de 100 la del sistema oficial, ¿qué dice eso sobre la prioridad que el Estado le da a la transparencia de precios para el consumidor?

Gratis para vos, negocio para otros

Cabacua es gratuita para los usuarios y sus creadores dicen que va a seguir siéndolo. La monetización apunta a un servicio B2B: venderle inteligencia de mercado a fabricantes, marcas y supermercados que quieran entender cómo están posicionados en precio frente a la competencia. En otras palabras, el usuario que compara precios de yogures es también (sin saberlo) parte de una base de datos sobre comportamiento de consumo que tiene valor comercial.

No es un modelo nuevo (Kayak, Trivago y decenas de plataformas comparadoras lo usan hace años), pero sí es relevante preguntarse cómo se gestiona esa dualidad en un mercado tan chico como el uruguayo, donde las cadenas de supermercados se cuentan con los dedos de una mano y la concentración del sector es alta.

De la ORT al supermercado

La startup se encuentra incubada en el Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE) de la Universidad ORT, la misma incubadora que en su momento vio nacer a PedidosYa. Estar en ese ecosistema no es un dato menor: el CIE se ha consolidado como uno de los espacios más activos para startups en etapa temprana en Uruguay, y el respaldo institucional les da a los fundadores acceso a mentoría, red de contactos y visibilidad que no cualquier proyecto tiene al arrancar.

El desarrollo comenzó a fines de 2024 y combinó programación tradicional con herramientas de inteligencia artificial. Los fundadores evalúan avanzar hacia rondas de financiamiento para escalar el producto.

Lo que queda por demostrar

Cabacua parte de una premisa sólida: en un país donde el costo de vida es tema permanente de conversación, darle al consumidor herramientas para comparar precios parece una apuesta segura. Pero el verdadero desafío no es tecnológico sino de hábitos. Como los propios fundadores reconocen, muchos uruguayos siguen comprando en el mismo supermercado por cercanía o costumbre, no por precio. La app puede mostrarte que el queso rallado está 40% más barato en otra cadena, pero si esa cadena te queda a 20 cuadras, probablemente sigas comprándolo donde siempre.

La gran pregunta, entonces, no es si Cabacua funciona (la tecnología ya está probada), sino si la transparencia de precios alcanza para mover la aguja en un mercado con pocos jugadores y consumidores con rutinas muy arraigadas. O si, al final, su mayor valor termina siendo el dato que le vende a las propias cadenas.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *