genexus

GeneXus, la empresa uruguaya que inventó el low-code hace más de 35 años

En 1989, dos ingenieros uruguayos lanzaron una herramienta que generaba software automáticamente a partir de descripciones de alto nivel. Nadie lo llamaba low-code porque el término no existía. Hoy, con Lovable valuada en USD 6.600 millones y el vibe coding como palabra del año, el concepto que GeneXus pionerizó es el centro de la industria. La empresa lleva ese camino con calma: “El mercado se movió hacia nosotros”, dice su CEO.

En 1988, Breogán Gonda y Nicolás Jodal fundaron en Montevideo lo que entonces se llamó Artech Consultores. Un año después lanzaron GeneXus 1.0, definida desde el primer día como “una herramienta inteligente para crear y mantener software automáticamente”. La idea central era que un desarrollador no debería tener que describir cómo construir un sistema, sino qué debería hacer ese sistema. La herramienta se encargaba del resto.

Era 1989. El término low-code no existiría hasta décadas después.

Hoy, cuando el mundo tech celebra la democratización del desarrollo de software y las startups que permiten construir aplicaciones en lenguaje natural cotizan en miles de millones de dólares, GeneXus lleva 35 años haciendo esencialmente eso. Y acaba de lanzar su versión más ambiciosa, incorporando los modelos de lenguaje de última generación a una plataforma que ya tenía inteligencia artificial simbólica desde antes de que la mayoría de las empresas tech actuales existieran.

La idea que el mercado tardó en entender

La propuesta de GeneXus siempre fue la misma: abstraer el desarrollo de software del nivel del código hacia el nivel del problema. En lugar de que un programador escriba las instrucciones para construir una base de datos, una interfaz o un flujo de negocio, GeneXus tomaba una descripción de lo que el sistema debía hacer y generaba el código necesario para hacerlo funcionar en cualquier plataforma o lenguaje.

Durante años, eso fue una rareza. Los desarrolladores tradicionales miraban con cierta desconfianza una herramienta que prometía generar código automáticamente. La cultura de la industria valoraba el control fino sobre cada línea escrita.

“Mi sensación es que yo no me moví, sino que el mundo se movió a dónde yo estaba”, resumió Nicolás Jodal en una entrevista reciente. La frase tiene algo de broma, pero también describe con precisión lo que ocurrió: el mercado tardó tres décadas en llegar a la convicción de que generar software a partir de descripciones de alto nivel no era una concesión a la simplicidad sino una forma genuinamente superior de construir sistemas complejos.

La expansión silenciosa

Lo que distingue a GeneXus del perfil típico de una startup tecnológica es la consistencia de su expansión. Sin rondas de inversión millonarias ni hype mediático, la empresa fue construyendo presencia internacional con una lógica más parecida a la de una empresa industrial que a la de un unicornio de Silicon Valley.

Chicago en 1994. México en 2002. São Paulo en 2003. Y un mercado que todavía sorprende a quienes no conocen la historia: Japón, desde 2004. GeneXus tiene en Japón uno de sus mercados más consolidados, algo inusual para cualquier empresa de software latinoamericana y que habla de un nivel de penetración que va mucho más allá de la proximidad geográfica o cultural.

Con el tiempo, la plataforma fue adoptada por bancos, gobiernos, aseguradoras y empresas de retail en decenas de países. En Uruguay, uno de los casos más visibles fue el sistema de agendamiento de vacunación contra el COVID-19: cuando el sistema original generó problemas, el gobierno recurrió a GeneXus, que tuvo la solución en producción en dos días.

La adquisición por Globant y lo que cambió

En abril de 2022, Globant, la multinacional argentina de servicios tecnológicos, adquirió GeneXus. Jodal continuó como CEO de la empresa dentro del grupo; Gonda se dedicó a la estrategia.

La decisión no fue sorpresiva para quienes seguían la empresa: las conversaciones entre Jodal y los fundadores de Globant venían desde 2019. El argumento era de escala. “Para poder crecer a una tasa del 20% o 30% llegamos a la convicción de que era formando parte de Globant”, explicó Jodal. La tecnología de GeneXus necesitaba la red de distribución y el músculo comercial de una empresa con presencia global consolidada para llegar a los mercados donde el potencial era mayor.

La adquisición generó algo de debate en el ecosistema tech uruguayo: ¿perdía GeneXus su identidad al integrarse a una multinacional argentina? La respuesta que da la trayectoria posterior es que no. La empresa mantuvo su identidad de producto, su equipo de desarrollo en Montevideo y su posicionamiento como plataforma independiente dentro del portafolio de Globant.

GeneXus Next: la apuesta con IA generativa

El lanzamiento más reciente de la empresa es GeneXus Next, una versión de la plataforma que combina la inteligencia artificial simbólica que siempre tuvo GeneXus con los modelos de lenguaje de gran escala (LLMs) que definen la ola actual de IA generativa.

La diferencia respecto a versiones anteriores es concreta. Donde antes un usuario necesitaba describir sus requerimientos en el lenguaje propio de GeneXus, ahora puede hacerlo en lenguaje natural cotidiano. Un sketch dibujado a mano puede convertirse en una interfaz interactiva. Un comando de voz puede evolucionar la funcionalidad de un sistema. Diseñadores, testers y analistas de negocio pueden contribuir directamente al desarrollo sin pasar por un intermediario técnico.

La propuesta de valor es la misma que en 1989, pero amplificada: reducir la distancia entre lo que una organización necesita y el software que lo implementa, eliminando la mayor cantidad posible de fricción técnica en el camino.

Lo que GeneXus dice sobre el ecosistema uruguayo

La existencia de GeneXus es, entre otras cosas, un dato sobre Uruguay. Una empresa fundada en una universidad pública montevideana, en un país de tres millones y medio de habitantes, construyó durante 35 años una plataforma de software que hoy compete en el mismo espacio conceptual que las startups más valuadas del mundo tech.

No lo hizo con capital de riesgo ni con estrategias de crecimiento agresivo. Lo hizo apostando a una idea técnica sólida y sosteniéndola con la consistencia suficiente como para que el mundo terminara alcanzándola.

En un ecosistema regional que celebra cada ronda de inversión y cada expansión internacional como si fueran excepcionales, GeneXus es el recordatorio de que también es posible construir relevancia global desde Montevideo de otra manera. Más lenta, menos glamorosa, y quizás más duradera.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *