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Cuatro startups uruguayas en la final del South Summit Brazil: quiénes son y qué hacen

El evento de innovación más importante de América Latina reunió del 25 al 27 de marzo en Porto Alegre a más de 20.000 personas, 3.000 startups y más de 100 fondos de inversión activos. Uruguay llegó con cuatro finalistas seleccionadas de más de 2.000 aplicaciones. No son todas de software: hay biotech, fintech, agro con IA y salud animal. Eso también dice algo.

El South Summit Brazil existe desde 2022 y en cinco ediciones se convirtió en el evento de referencia del ecosistema emprendedor latinoamericano. La edición 2026 se celebró en el Cais Mauá de Porto Alegre con una escala que ya lo pone en otra liga: 20.000 participantes, más de 3.000 startups registradas y más de 100 fondos de inversión activos en el mismo espacio durante tres días.

La competencia central, la Startup Competition, reunió 53 finalistas de 15 países seleccionados de más de 2.000 postulaciones. Uruguay colocó cuatro. Una proporción que, para un país de tres millones y medio de habitantes, no es menor.

Lo que también llama la atención es la variedad sectorial de las cuatro: una fintech, dos empresas de biotecnología y una plataforma de inteligencia artificial para la industria cárnica. No es el perfil habitual que se asocia al ecosistema tech uruguayo, más conocido por sus empresas de software y servicios digitales.

Brokerware: infraestructura financiera para mercados

Víctor Sabbia fundó Brokerware en 2010 con una premisa clara: los mercados de valores de América Latina operaban (y en muchos casos siguen operando) sobre infraestructura tecnológica obsoleta. La empresa desarrolla plataformas para corredores de bolsa, bancos y entidades financieras que cubren todo el ciclo de una operación bursátil, desde la recepción de la orden hasta la contabilidad, los reportes regulatorios y la gestión del compliance.

Hoy exporta el 90% de su producción a mercados que van desde Estados Unidos hasta Argentina, y tiene una historia de penetración de mercado que vale como caso de estudio: en Paraguay conquistó aproximadamente el 50% del mercado en tres años, compitiendo contra jugadores establecidos con décadas de presencia.

El pitch en el South Summit se centró en la estrategia que la empresa llama “AI first”: reconstruir sus plataformas priorizando la inteligencia artificial desde la arquitectura base, en lugar de agregar capas de IA sobre sistemas ya existentes. El argumento es que los mercados con sistemas más obsoletos representan la mayor oportunidad, porque el costo de cambio es más bajo cuando la alternativa actual ya no funciona bien.

Kinzbio: bacteriófagos contra las infecciones que los antibióticos ya no pueden curar

Kinzbio es quizás la startup uruguaya de perfil más científico entre las cuatro finalistas. Fundada por los investigadores Gregorio Iraola y Josefina Puig, trabaja con bacteriófagos: virus que atacan y eliminan bacterias específicas sin afectar al resto del organismo.

La aplicación concreta es la terapia fágica personalizada para pacientes con infecciones resistentes a antibióticos, uno de los problemas de salud pública más serios del mundo en los próximos años (la Organización Mundial de la Salud proyecta que la resistencia antimicrobiana será la principal causa de muerte evitable para 2050). Kinzbio es la única empresa de América Latina autorizada por reguladores para realizar terapia fágica en humanos, y comenzó a tratar pacientes a mediados de 2024.

La COO Deborah Durlacher presentó en Porto Alegre una empresa que está en un momento de transición: de las primeras aplicaciones clínicas en Uruguay hacia una expansión regional a través de acuerdos con distribuidores farmacéuticos en Chile y Argentina.

Xeptiva: donde la salud animal y la tecnología se encuentran

Xeptiva trabaja en el cruce entre tecnología y salud, con foco en el mercado de mascotas, un sector que mueve miles de millones de dólares a nivel global y que históricamente careció de soluciones de salud accesibles y estandarizadas.

El CSO Emiliano Trias presentó en South Summit una empresa que está cerrando ensayos clínicos para tratamientos de dolor crónico y dermatitis en perros, con producción industrial y fases regulatorias previstas para comenzar este año. La estrategia de lanzamiento arranca en Uruguay para luego expandirse a América Latina.

Lo que distingue el enfoque de Xeptiva no es solo el producto sino el mercado al que apunta: el gasto en salud animal de compañía creció de forma sostenida en la región, impulsado por una tendencia cultural que transforma la relación entre las personas y sus mascotas. Es un nicho que todavía tiene poca competencia especializada desde la región.

UBI Meat: inteligencia artificial en el frigorífico

UBI Meat es probablemente la historia más singular de las cuatro. Sebastián Victorica y Martín Rojas son uruguayos, pero fundaron la empresa desde Canadá en 2015, a partir de años de experiencia trabajando en trading y brokerage de la industria cárnica, un negocio donde la calidad del producto es determinante y su medición históricamente manual e inconsistente.

La plataforma que desarrollaron usa inteligencia artificial para medir en tiempo real el porcentaje de grasa y carne en cortes y canales de frigoríficos, a partir de fotografías tomadas con smartphone. El sistema conecta los datos del animal en pie con los datos de la res en planta, generando trazabilidad completa que antes no existía o requería inspectores humanos con criterios variables.

Hoy opera en Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile. En el South Summit, Victorica presentó una empresa que ya atravesó el momento más difícil (el pivote tecnológico durante la pandemia, cuando transformaron un servicio de consultoría en un producto escalable) y está en fase de expansión regional con un modelo validado en varios mercados.

Tres minutos, cincuenta competidores, cien fondos de inversión

El formato de la Startup Competition del South Summit es un clásico del ecosistema emprendedor global: tres minutos de pitch ante un jurado, sin margen para errores ni rodeos. Los cuatro equipos uruguayos coincidieron en que más allá del resultado de la competencia, el valor del evento está en otro lado: la exposición ante inversores que de otro modo son difíciles de acceder, las conversaciones que se generan en los pasillos, y la validación externa de que el problema que estás resolviendo es real y relevante.

Que Uruguay llegue con cuatro finalistas en sectores tan distintos (finanzas, salud humana, salud animal y agroindustria) es también un dato sobre la madurez del ecosistema. Ya no se trata solo de startups de software o servicios digitales, sino de empresas que combinan conocimiento científico, tecnología y modelos de negocio con pretensión regional desde el arranque.

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