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CleanUp, la startup uruguaya que digitalizó la operación de un trabajo clave

Nació en 2020 de la experiencia familiar en el sector de limpieza y hoy atiende a clientes como Enjoy Punta del Este y la Fundación Pérez Scremini. CleanUp convierte en software lo que la mayoría de las empresas todavía gestiona por WhatsApp: la operativa diaria de limpieza y mantenimiento. Y está expandiéndose.

Hay un trabajo que sucede todos los días en hospitales, hoteles, colegios y oficinas de toda América Latina, y que la tecnología prácticamente ignoró durante décadas. Alguien tiene que coordinar qué se limpia, cuándo, quién lo hace y cómo se verifica que se hizo bien. En la mayoría de las empresas, esa coordinación ocurre por llamadas telefónicas, grupos de WhatsApp o, en el mejor de los casos, planillas de papel.

CleanUp es una startup uruguaya que decidió que eso tiene que cambiar.

De Perú a Montevideo, con una idea en la maleta

La historia de CleanUp empieza en 2020, cuando la pandemia detuvo todo y reunió a Agustín Ramos con su hermano y su padre en Montevideo. Los tres habían acumulado años de experiencia trabajando en el sector de limpieza y servicios en Perú, donde conocieron el problema desde adentro: equipos grandes, procesos informales, sin trazabilidad, sin métricas, sin forma de saber realmente si el trabajo se estaba haciendo bien.

Cuando volvieron al Uruguay, en lugar de montar otra empresa de limpieza, apostaron por algo diferente: construir el software que ese sector nunca tuvo. No prestar el servicio, sino digitalizar cómo se gestiona.

Así nació CleanUp, que se define como un SaaS B2B (software como servicio, de empresa a empresa) para la gestión operativa de limpieza, mantenimiento y servicios generales. La startup surgió como spin-off de una consultora especializada en calidad e higiene, lo que le dio desde el inicio una comprensión del problema que va más allá de lo tecnológico.

Cómo funciona CleanUp

El producto tiene dos caras. Para los encargados, hay un portal web donde se planifican tareas, se asignan responsabilidades, se configuran alertas y se generan reportes de desempeño. Para los operarios, hay una aplicación móvil desde la cual ejecutan y registran su trabajo en tiempo real.

El resultado es trazabilidad total de la operativa: quién hizo qué, cuándo, en cuánto tiempo, con qué resultado. Eso permite a las empresas identificar ineficiencias, cumplir con certificaciones de calidad (como las normas ISO) y tener una conversación basada en datos con sus equipos de servicio.

El precio de entrada es de USD 250 mensuales para empresas pequeñas, con ajustes según el tamaño y las necesidades del cliente.

Los clientes que validan la propuesta

Que la tecnología funcione en el papel es una cosa. Que funcione en la práctica de organizaciones complejas es otra. CleanUp tiene en su cartera de clientes a Enjoy Punta del Este (uno de los hoteles y casinos más grandes del Uruguay), colegios privados de Montevideo, Sinergia Workspace y la Fundación Pérez Scremini, una organización que trabaja con niños con cáncer y donde los estándares de higiene son literalmente una cuestión de vida o muerte.

Esa diversidad de clientes no es menor: valida que el software funciona en entornos muy distintos, con exigencias muy distintas, y que la propuesta de valor se sostiene más allá de un nicho específico.

El problema que resuelven, en números

Más del 80% de las empresas de América Latina gestionan sus servicios de limpieza de forma no estructurada: llamadas, WhatsApp, notas en papel. Esa informalidad tiene un costo: se estima que las ineficiencias en la gestión operativa de estos servicios pueden representar pérdidas de hasta un 20% en costos, además de respuestas tardías ante problemas y falta de rendición de cuentas.

Para los sectores donde CleanUp ya opera, esos porcentajes son especialmente relevantes. Un hotel no puede permitirse que una habitación quede sin limpiar por un problema de coordinación. Un hospital tampoco.

La expansión que viene

CleanUp opera hoy en Uruguay con un puñado de clientes consolidados y ya tiene presencia en Argentina, con clientes en Buenos Aires. El plan para 2026 incluye profundizar esa expansión porteña, entrar en Lima (donde la familia Ramos tiene vínculos del tiempo que vivieron en Perú) y llegar a Chile a través de un modelo de partnerships en el sector hotelero.

La estrategia de entrada a Chile mediante alianzas, en lugar de una operación directa, refleja una lectura pragmática del esfuerzo que implica expandirse en mercados donde no tenés red propia. El sector hotelero, además, es un terreno conocido para CleanUp y uno donde el dolor del problema que resuelven es especialmente visible.

La visión de largo plazo es más ambiciosa: ser el software de referencia para gestión de limpieza en toda América Latina. Un mercado que, por lo atomizado e informal que es, tiene más espacio de lo que parece para una solución vertical bien ejecutada.

Lo que hace interesante a esta startup

CleanUp no está en el sector “glamoroso” del ecosistema tech. No es fintech, no es IA generativa, no levantó una ronda millonaria que circuló por todos los medios. Es una startup que eligió un problema concreto, poco visible y sistemáticamente ignorado por la tecnología, y lo está resolviendo con un producto funcional y clientes reales.

En un ecosistema regional donde muchas startups construyen soluciones en busca de problemas, eso no es poca cosa.

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